Carta a Dios:
No tengo razones para creer que existes, por lo que el hecho de escribirte es en sí una contradicción. Sin embargo te escribo porque a nadie más le interesará leer mi carta. Si existes de tal manera como dice la sociedad que me rodea, deduzco que el término con el que te caracterizas (identificas) es bondad, pero qué es esa bondad, cuál es la forma de hacer las cosas correctamente. El concepto de Dios es tan variado hoy en día, y cada poseedor de ese concepto cree que el suyo es el correcto, por lo que se rige por las leyes que más se aproximan al concepto de su Dios y por tanto al concepto de bondad que contienen esas leyes. Algunas leyes dicen que las mujeres no pueden ser discípulos de Dios, otras la poligamia, también hay algunas que prohíben el amor, como a los clérigos. El amor es otro concepto con el que te identificas, por lo que no sé si el hecho de privarle a una persona una cosa tan bella e importante como el amor forma parte del concepto de bondad, al menos no parece justo. También la justicia es un concepto característico de Dios, tuyo. Aun así hay leyes, que siendo injustas, se identifican con el concepto de Dios. Estoy de acuerdo con que las personas tienen la capacidad innata de errar, pero esa afirmación plantea una seria pregunta, si las personas son capaces de errar en algunos conceptos, entonces, ¿son también capaces de errar en el concepto de Dios? No conozco la respuesta a esa pregunta, probablemente nunca lo haga. Pero mi deducción acerca de este planteamiento es que cada ser humano debería cometer sus propios errores en vez de mantener los errores de otros, que cada uno cree su concepto de bondad, amor y justicia, para así poder vivir en armonía con sus propios pensamientos, y no, dudar de muchos conceptos por el hecho de estar de acuerdo con uno solo, con el concepto de Dios.
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